Si estás pasando por un duelo
Si te encuentras en una situación de crisis o estás pensando en quitarte la vida, por favor, busca ayuda ahora mismo.
Estados Unidos: llama o envía un mensaje de texto al 988 (Línea de ayuda para suicidios y crisis) · 988lifeline.org
Alemania: TelefonSeelsorge 0800 111 0 111 o 0800 111 0 222 · Austria: 142 · Suiza: Die Dargebotene Hand 143
España: 024 · México: Línea de la Vida 800 911 2000
En cualquier otro lugar: findahelpline.com. Si te encuentras en peligro inmediato, llama al número de emergencias de tu localidad.
Si estás pasando por un duelo
Si has llegado hasta aquí porque alguien a quien quieres ha fallecido o se está muriendo, nos alegra que nos hayas encontrado. No hace falta que leas todo lo que hay en esta página. Empieza por donde quieras.
La Dra. Elisabeth Kübler-Ross dedicó su vida a escuchar a pacientes en fase terminal y a familias en duelo. Lo que aprendió de ellos sigue siendo la esencia de nuestro trabajo: el duelo no es un problema que haya que resolver. Es una respuesta natural al amor y a la pérdida. No sigue un calendario establecido, y no hay dos personas que vivan el duelo de la misma manera.
Grief is not a sign that something is wrong with you. It is a measure of how much someone mattered. The pain you feel is the other side of the love you shared, and that love does not end because a life has ended.
Every loss is different
The death of a parent, a partner, a child, a brother or sister, or a close friend each carries its own weight. A death after a long illness is different from a sudden one. A death that came with relief, or with unresolved conflict, can bring feelings that are hard to admit, even to ourselves.
Some losses are barely recognized by the people around us: a miscarriage, the death of a former partner, a death by suicide or overdose, the loss of a beloved animal. Your grief deserves room, whatever others make of it.
Elisabeth also saw that people respond in similar ways to losses other than death: a divorce, a serious diagnosis, the loss of a home, a job, or a way of life. If you are grieving something other than a death, you belong here too.
Grief can begin before a death
If someone you love is dying, you may already be grieving. Elisabeth wrote about grieving in advance for the losses still to come, and families often feel it as deeply as the person who is ill. This is not giving up on them. It is love preparing for what lies ahead.
If there is still time, use it. Say what needs to be said: thank you, I’m sorry, I forgive you, I love you. Elisabeth saw again and again that the words spoken before a death make the grief afterward easier to carry.
Grief comes and goes
Grief rarely moves in a straight line. It often comes in waves: a song, a smell, an empty chair, or an ordinary Martes can bring it rushing back. Some days will feel almost normal, and then a hard day arrives without warning. That is not a setback. It is how grief works.
There is no deadline. The first year is not a finish line, and you are not meant to “get over” someone you love. Over time, most people find that grief changes shape rather than disappearing, and that they learn to carry their love forward in new ways.
Si te han dicho que hay cinco etapas del duelo y tu proceso no se ajusta a ellas, no significa que hayas fracasado. El duelo es mucho más complejo que cualquier lista. Esas cinco etapas fueron el punto de partida de una conversación, nunca la última palabra.
¿A dónde ir ahora?
- Watch Elisabeth in her own words — videos on grief, dying, and caring for children.
- Hope: The Thread That Runs Through It All — why, in Elisabeth’s own work, hope mattered most.
- Caring for the Caregivers — for those looking after someone who is ill or dying.
- Join a free live session — Death Cafés, author talks and community conversations with the EKR Foundation.
- Learn at your own pace — online courses built from Elisabeth’s books, recordings and workshops.
- Contact us — questions about the Foundation, our programs and events. Please note the EKR Foundation is not a crisis or counseling service.
Lo que puedas estar sintiendo es normal
El duelo afecta a la persona en su totalidad. Elisabeth enseñaba que somos seres físicos, emocionales, intelectuales y espirituales, y que la pérdida puede llegar a cada parte de nuestro ser.
A nivel físico: problemas para dormir, pérdida de apetito, agotamiento, malestar físico. Descansa cuando puedas, come lo que puedas y acude al médico si algo te preocupa.
En el fondo: tristeza, enfado, culpa, miedo, ansiedad, entumecimiento y, a veces, alivio. Muchas personas oscilan entre el dolor y los momentos cotidianos del día. Sentirse bien una hora y abrumado a la siguiente no significa que estés retrocediendo.
A nivel mental: dificultad para concentrarse, olvidos, dar vueltas una y otra vez a los mismos recuerdos.
En este contexto: preguntas sobre el sentido, la fe y el porqué de lo ocurrido. Hay quienes encuentran consuelo en sus creencias; otros ven cómo estas se tambalean. Ambas reacciones forman parte del duelo.
El dolor que no se expresa no desaparece
Elisabeth lo llamó «asuntos pendientes»: las palabras que no se dijeron, las lágrimas que no se derramaron, las pérdidas por las que nunca se nos permitió llorar. El dolor que se reprime tiende a permanecer ahí. Hablar, escribir, llorar y contar la historia tantas veces como sea necesario no son signos de debilidad. Son la forma en que el dolor se procesa.
Cuándo pedir más ayuda
El duelo no es una enfermedad, pero a veces resulta demasiado pesado como para soportarlo en solitario. Acude a un médico, a un terapeuta o a un grupo de apoyo para el duelo si:
- tienes pensamientos de quitarte la vida (consulta los números que aparecen en la parte superior de esta página)
- no puedes hacer frente a la vida cotidiana durante un periodo prolongado
- recurres al alcohol u otras sustancias para poder seguir adelante
- la muerte fue repentina, violenta o traumática
- te sientes completamente solo, sin nadie con quien hablar
Pedir ayuda no es un fracaso. Puede ser un acto de amor hacia uno mismo y hacia la persona que ha fallecido.
Si un niño está pasando por un proceso de duelo
Los niños también pasan por el duelo, a menudo a ratos y a través del juego o los dibujos, más que con palabras. Utiliza un lenguaje claro, sencillo y sincero, incluyendo la palabra «murió». Expresiones como «se quedó dormido» o «lo hemos perdido» pueden confundir o asustar a los niños pequeños. Deja que los niños hagan preguntas y que elijan si quieren participar en las despedidas.
Elisabeth escribió *La carta de Dougy* en respuesta a un niño de nueve años con cáncer que le preguntó qué eran la vida y la muerte, y por qué los niños pequeños tenían que morir. Sigue siendo una forma amable de abordar estas conversaciones. Para las familias y los colegios, el Centro Dougy ofrece excelentes recursos gratuitos sobre cómo apoyar a los niños y adolescentes en duelo.
If your child has died, the MISS Foundation supports parents and families after the death of a child of any age, from any cause. Its Selah Carefarm, near Sedona, Arizona, offers bereaved families a place to spend time among rescued animals, where grief is met with compassion.
Si estás apoyando a alguien que está pasando por un duelo
- Acude. Una llamada, una comida, una visita breve. La gente suele mantenerse al margen por miedo a decir algo inapropiado.
- Escucha más de lo que hablas. No necesitas las palabras adecuadas. Tu presencia es la ayuda.
- Di su nombre. La mayoría de las personas que están de luto quieren que se recuerde a la persona que han perdido.
- Evita las palabras de consuelo precipitadas. Frases como «Sé fuerte», «todo sucede por una razón» o «es hora de seguir adelante» pueden hacer que las personas sientan que deben ocultar su dolor.
- Nunca compares su dolor con un modelo. Nadie está «atascado» ni «se queda atrás» por no pasar por las etapas en el orden establecido.
- Recuerda los días difíciles. Los cumpleaños, los aniversarios y las fiestas pueden resultar especialmente dolorosos, incluso meses o años después.
- Cuídate también a ti mismo. Cuidar de alguien que está de duelo puede hacer que resurjan tus propias pérdidas.
Las cinco etapas no fueron más que el principio
A muchas personas les preocupa estar viviendo el duelo de forma «incorrecta» porque no han pasado por las cinco etapas o no lo han hecho en el orden adecuado. No has fracasado. El duelo es complejo, y la Dra. Elisabeth Kübler-Ross nunca concibió las cinco etapas como una prueba que hubiera que superar. Eran el punto de partida de una conversación.
Incluso en *Sobre la muerte y el morir* (1969), el gráfico que aparece al final del libro (p. 251) muestra diez respuestas que se solapan, no cinco casillas. Siguió revisando el modelo durante años.
Ese primer entumecimiento que se siente al recibir la noticia.
«No, yo no». Un respiro que da tiempo a asimilar la noticia.
Una negación que aparece y desaparece. Pocas personas permanecen en una negación total.
«¿Por qué a mí?». A menudo dirigida a los médicos, a la familia o a Dios.
Intentar posponer la pérdida o llegar a un acuerdo para ganar tiempo.
Tristeza por lo que ya se ha perdido.
Lamentar por adelantado las pérdidas que aún están por llegar.
No es felicidad ni rendirse, sino una tranquila resignación.
: un proceso gradual de desprendimiento de los apegos hacia el final de la vida.
esté presente en todo momento, desde las primeras noticias hasta el final.
Más allá del esquema, escribió una y otra vez sobre otras reacciones ante la pérdida, especialmente la culpa —que tan a menudo sienten los pacientes y sus familias— y el miedo y la ansiedad ante lo que está por venir. Incluso las etapas individuales adoptaban más de una forma: en sus conferencias grabadas de 1973 habló de la «pseudonegación» y de la «aceptación o resignación», dos desenlaces muy diferentes.
Dejó claro que estas reacciones pueden solaparse, repetirse o no aparecer en absoluto. Describen lo que las personas pueden experimentar. No son un esquema de cómo debe desarrollarse el duelo, y nadie vive el duelo siguiendo unas reglas fijas.
“The most beautiful people we know are those who have known defeat, known suffering, known struggle, known loss, and have found their way out of the depths. These people have an appreciation, a sensitivity, and an understanding of life that fills them with compassion, gentleness, and a deep loving concern. Beautiful people do not just happen.”
— Dr. Elisabeth Kübler-Ross
